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Correcaminos Colombia
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Carolina Tabares y Angie Orjuela, integrantes del Equipo Porvenir, han alcanzado títulos, victorias y logros que las han llevado al selecto grupo de las mejores atletas del país. Su lucha y persistencia las han convertido en grandes referentes del deporte base, han recorrido varios países, han estado en pistas, calles y competencias inigualables, que las convierten en mujeres deportistas de admirar, pero su medalla más significativa ha sido ser MADRES.

Las atletas eligieron en algún momento de su vida hacer una pausa en el camino deportivo, así como seguramente muchas mujeres sin importar su oficio lo han hecho; sus embarazos fueron la mejor noticia que han recibo hasta el momento.

La maternidad para Carolina llegó cuando tenía 24 años. La recordista nacional de 10.000 metros se enteró de su embarazo en el momento que terminaba sus estudios universitarios en Puerto Rico, el mejor regalo de su vida, un bebé que anhelaba para completar su hogar, junto a su esposo y entrenador Víctor Ocampo, “Fue para mí una alegría inmensa, para mi esposo y mi familia, ya que por mucho tiempo lo planeamos y al ver que llegaba la oportunidad, me llené de mucha alegría y me sentí bendecida por Dios, porque un hijo es una bendición y es un milagro” expresa Tabares.

Por su parte, la alegría de ser madre llegó para Angie sin haberlo planeado, una niña que de inmediato se convirtió en el mayor deseo para su esposo Andrés Camargo y para ella, “Nuestra bebe llegó en el tiempo que Dios quiso, nosotros nos estábamos cuidado pero Dios tenía otros planes y esos planes son perfectos, mi hija llegó en el momento adecuado. Aunque no fue planeada para esas fechas si fue muy deseada” asegura con alegría la bogotana, quien representó a Colombia y al Equipo Porvenir en los pasados Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.

Las atletas del Equipo Porvenir son la muestra intacta del valor de una mamá, de lo luchadoras, trabajadoras y emprendedoras que son las mujeres, quienes adquieren un objetivo claro en la vida, hacer felices a sus hijas porque desde que llegaron a sus vidas, se han convertido en el motivo de vivir.

“Tras la maternidad me considero una mejor persona, todos mis actos los realizo pensando en el ejemplo que le estoy dando a mi hija, me volví un poco más temerosa, más sensible, amorosa, humana y es que cuando te conviertes en madre, empiezas a ver el mundo con otros ojos” afirma Orjuela.

Aunque ser atleta requiere de disciplina, tiempo y dedicación, ellas han logrado estar presentes en cada momento de la vida de sus hijas, son sus mayores fans, sus mejores premios y las personas que siempre las esperaran en la meta, sin importar si son primeras o las ultimas en llegar.

Como todo infante, la mamá es su heroína, es su primer amor, la persona más importante de sus vidas, así lo asegura Melanie, hija de Carolina Tabares “Mi mamá es una persona que no la cambiaría por nada, es mi vida, la admiro mucho, quiero ser como ella, ella es todo lo bueno que existe, es la mejor persona del mundo, yo la amo”. Igualmente, la pequeña Shalane, hija de Angie, tiene palabras de cariño para su mamá “Mi mami es todo para mí, ella me cuida, juega conmigo, me ayuda con todo, me protege y me ama y yo también la amo”.

De esta manera, queda comprobado que las deportistas, quienes se conviertan en mamás, se ganan el titulo más grande, van entendiendo que ser madre no representa ningún obstáculo profesional. Por el contrario, se convierte en un incentivo, una motivación, un estímulo, ya que sus esfuerzos deportivos no son individuales, se trata de un camino compartido.

A continuación un mensaje de las dos integrantes del Equipo Porvenir, Angie Orjuela y Carolina Tabares, mujeres que no solo las une el atletismo, sino la maternidad:

Carolina Tabares, madre de Melanie, quien tiene 9 años: “A las futuras mamás atletas quiero decirles que es inmensa la felicidad de poder crear una vida dentro de nosotras, que ser madre es una bendición que vale la pena vivir. Dios nos dio esa bendición, ese regalo de ser madres, para el resto de la vida, así que felicidades a todas las mamas en estos días y Dios las bendiga”.

Angie Orjuela, madre de Shalene, quien tiene 6 años: “Les diría que tengan presente que un hijo conlleva una gran responsabilidad, que no sean tan duras con ellas mismas cuando se sientan frustradas, cuando sientan que lo están haciendo mal, realmente nadie te prepara para ser madre, no hay manual, en el camino los hijos te enseñan tantas cosas, entre esas a no juzgarte ni a compararte, simplemente a dar lo mejor de cada una y mucha paciencia. El amor que da un hijo no se compara con nada en este mundo, les aseguró que es el amor más sincero, son incomparables los abrazos y besos que salen desde sus pequeños corazones, así que a disfrutar la etapa de ser madres, porque en realidad pasa volando, uno cree que no, pero es así, yo miro con nostalgia las fotos de mi hija porque hace poco era bebe y ahora es independiente, no es aún una señorita, pero si una niña grande, disfrútense mucho a sus hijos.