Cortesía
Renata Rincón Barrero
Periodista Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella
rrinconb@mincultura.gov.co

  • Con total éxito culminó el IV Encuentro de Pueblos Originarios Abya Yala en el Centro Nacional de las Artes. Más de 11 mil personas asistieron a las más de 30 actividades que durante cuatro días llenaron este espacio cultural de las tradiciones culturales de 26 pueblos indígenas.

Con salas llenas y la participación de 26 comunidades indígenas, concluyó el  9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el IV Encuentro de Pueblos Originarios Abya Yala en el Centro Nacional de las Artes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

Durante cuatro días, el CNA abrió sus salas y espacios para recibir a pueblos de distintas regiones de Colombia y de otros países, así como al público bogotano. Más de 11 mil personas participaron en las actividades del Encuentro, que ofreció una amplia muestra de tradiciones culturales a través de la música, la danza, la oralidad, los rituales, los tejidos, el cine, los emprendimientos y el diálogo intercultural.

“En esta oportunidad estamos participando, hermanándonos, encontrándonos, 26 pueblos indígenas, la mayoría de nuestro país, pero también de otros países”, cuenta Eliza Arias, integrante del pueblo kankuamo y del equipo de Mediación del CNA, quien participó en la construcción de la programación del Encuentro. La selección de presentaciones y actividades se realizó mediante un proceso colaborativo entre el equipo de la institución y una minga de representantes de las comunidades, que hizo una curaduría propia a partir de las propuestas recibidas a través del buzón abierto del CNA y de una convocatoria nacional específica para Abya Yala.

Este proceso permitió que músicos, danzantes, artistas, sabedores y portadores de tradición llegaran desde lugares apartados del país. Para algunos, el viaje implicó varios desplazamientos desde sus comunidades hasta centros urbanos antes de emprender el recorrido hacia Bogotá. Entre los visitantes de tierras lejanas a la capital estuvieron el grupo de danza Chimbizu Wambarí, de Chigorodó, Antioquia; el grupo Jashnan, del pueblo Kamëntšá de Sibundoy, Putumayo; el grupo Evanjuanoy, del pueblo Inga de Yunguillo, también en Putumayo; representantes del pueblo Cubeo, de Vaupés; del pueblo Emberá Dobidá, de Unguía, Chocó, y del pueblo Wiwa, de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La plazoleta del CNA fue durante los cuatro días uno de los principales puntos de encuentro. Allí se instalaron emprendimientos con alimentos provenientes de diferentes regiones, entre ellos cacao en diversas presentaciones y combinaciones de sabores, productos elaborados a partir de la hoja de coca y artesanías realizadas con palma, bejuco y otros materiales naturales. También se encontraron accesorios con colores y símbolos asociados a la naturaleza y piezas del artista nasa Lufer Fernández, inspiradas en la biodiversidad del país.

Adornada con la bandera wiphala, un mapa ilustrado de los pueblos participantes y una zona de ofrendas con alimentos colombianos, la plazoleta acogió conversaciones, proyecciones de cine, conciertos y encuentros alrededor del fuego. El espacio funcionó como un punto de intercambio permanente entre quienes llegaron desde las regiones y quienes se acercaron desde Bogotá.

En las salas Fanny Mikey, Delia Zapata y el Teatro Colón, el público pudo escuchar flautas de carrizo y caña, cantos ceremoniales y músicas tradicionales, además de presenciar expresiones rituales llevadas a la danza. Son manifestaciones que, aunque hacen parte de la memoria viva de los pueblos, pocas veces tienen la posibilidad de encontrarse con públicos tan diversos en escenarios culturales de la capital.

El IV Encuentro de Pueblos Originarios Abya Yala cerró así cuatro jornadas dedicadas al reconocimiento de la diversidad cultural y a la circulación de conocimientos, prácticas y expresiones artísticas de los pueblos indígenas. Bajo la narrativa “Semillas de Memoria, Cultura y Resistencia”, el encuentro puso en el centro las formas en que estos pueblos mantienen vivos sus saberes, lenguas, prácticas culturales y vínculos con el territorio.