Cortesía: Laura Ximena Orjuela -Jefe de Prensa Politécnico Grancolombiano
Por: Jhon Carlos Álvarez Grajales
Docente invitado del Congreso internacional de Investigación en Innovación Educativa del Politécnico Grancolombiano

Foto cortesía Colombia Rugby

Todavía tengo la piel erizada. Lo que lograron nuestros Tucanes 7s este fin de semana en Lima es de esos momentos que se quedan tatuados en la memoria colectiva del deporte colombiano. Por primera vez en la historia, Colombia se coronó campeona del Sudamericano de Rugby Sevens, y lo hizo con una autoridad que no deja lugar a dudas: este equipo está para grandes cosas.

Lima, esa ciudad que ya nos había dado alegrías en el pasado —como cuando nuestros Tucanes XVs se consagraron bicampeones del Sudamericano B en 2015 y 2016—, volvió a ser escenario de una hazaña, pero esta vez fue aún más especial, porque el rugby 7s, con su ritmo vertiginoso y su exigencia física brutal, exige no solo talento, sino una conexión profunda entre los jugadores. Y eso fue justamente lo que vimos: un equipo unido, enfocado, con hambre de gloria y una convicción inquebrantable.

El camino al título fue impecable. En la fase de grupos, Colombia arrancó con un 55-0 frente a Costa Rica, lo que dejó claro que veníamos con todo. Luego, un 77-0 ante Guatemala que fue una verdadera exhibición de velocidad, precisión y contundencia. Pero el verdadero termómetro fue Brasil, una potencia regional. Y ahí también respondimos: 26-5, sin titubeos, con un juego colectivo que desbordó confianza.

En semifinales, Honduras no fue rival. Los Tucanes salieron a asegurar el paso a la final con un abrumador 71-7. Y entonces llegó el momento más esperado: la final contra Chile, el campeón defensor. Un partido de esos que te hacen sudar las manos, aunque estés viéndolo desde la tribuna o la pantalla. Chile anotó en el último minuto y se puso arriba 10-5. Parecía que se nos escapaba. Pero este equipo no se rinde. No sabe rendirse.

Desde nuestro propio campo, con el reloj en contra, los Tucanes armaron una jugada que ya es parte de la historia del rugby colombiano. Alain Altahona, con una lectura brillante, atrajo defensas por la banda izquierda y soltó un offload perfecto a Camilo “Chocó” Mosquera, que voló como un verdadero tucán directo al in-goal chileno. Try, campeonato y boleto al World Rugby Challenger Series 2026. ¡Una locura!

Pero más allá del resultado, lo que emociona es cómo se logró. No hubo puntos bajos. Todos jugaron con el corazón en la mano. Andrés Álvarez fue elegido MVP del torneo, y Alejandro Guisao se destacó como uno de los máximos anotadores. Cada jugador, cada miembro del cuerpo técnico, aportó su grano de arena para construir este sueño. Y mucho de esto se debe al trabajo silencioso pero firme de José Manuel Diosa, el entrenador que ha sabido moldear un equipo con identidad, disciplina y ambición.

Este triunfo no es casualidad. Es el resultado de años de trabajo, de procesos bien llevados, de creer en el talento local. El rugby colombiano está creciendo, y lo está haciendo con pasos firmes. Tenemos jugadores con un potencial enorme, un staff técnico a la altura de cualquier desafío, y una afición que empieza a entender que este deporte también puede darnos alegrías inmensas.

Ahora el reto es aún mayor. El World Rugby Challenger Series nos pondrá en el radar internacional, frente a selecciones de altísimo nivel. Pero si algo quedó claro en Lima es que los Tucanes están listos para volar más alto que nunca.