Oscar Rodríguez

Por:
Filiberto Rojas Ferro
Periodista de Colprensa, aliado del COC

  • El bolichero bogotano soñó de niño llegar al nivel deportivo de Andrés Gómez y este año lo venció. Es el número uno del bolo masculino colombiano en 2017, por eso estará en los Juegos Mundiales Wroclaw-2017.

Cuando tenía siete años de edad acompañaba a don Moisés Rodríguez a jugar los torneos de bolo que organizaba Sofasa en el Bolívar Bolo Club, Salitre y Unicentro. Veintiún años después, ese niño es el mejor bolichero de Colombia y vestirá el tricolor nacional en la máxima competencia de su deporte: los Juegos Mundiales Breslavia-2017.

A sus siete años de edad se empezó a enamorar del bolo por la curva que hacía la bola en la pista hasta tumbar los pines, con la mayor emoción de ver la moñona de su padre, quien junto a doña Claudia Sánchez siempre lo animaron y apoyaron para que se dedicara al deporte, sin abandonar sus estudios.

Cuando cumplió 10 años, Óscar lanzó su primera bola, bajo las órdenes del entrenador Juan Fernando Londoño y con la admiración que nació hacia Andrés Gómez, para iniciar el camino que lo llevaría al alto rendimiento, ese que lo llevará del 20 al 30 de julio a afrontar en Polonia los X Juegos Mundiales.

Su primera gran experiencia fue a los 14 años, cuando ganó la medalla de oro en el Campeonato Distrital que le dio cupo a la oportunidad de integrar la Selección Bogotá para jugar el Nacional de Menores de Armenia, un evento que recuerda como “muy especial, porque vi mucha gente jugando, muchos estilos diferentes, que me motivaron a seguir adelante con el deporte”. Ese fin de semana ganó dos medallas de plata.

Pero hasta ese momento, el bolo era un pasatiempo para Óscar, era el entretenimiento en los ratos libres del colegio, pues estudió en el Colegio Maximiliano Kolbe de Bogotá y sólo cuando terminó el grado once, con 16 años de edad, empezó a decidir por el estudio o el deporte.

Estudió en calendario B, por eso descansó un semestre, se presentó para arquitectura en la Universidad Nacional, cumplió con todos los requisitos y empezaron las maratónicas jornadas de estudiar y entrenar, de hacer trabajos para la U y pedir permisos para viajar, pues su talento lo llevó a la Selección Colombia Prejuvenil, para su primer viaje internacional, a Fort Lauderdale, en los Estados Unidos.

Al estar en el equipo nacional, la responsabilidad creció, porque ingresó al plan deportista apoyado del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD). Los resultados ya no eran un placer personal, empezaron a ser una obligación, una forma de afianzar el apoyo económico del distrito.

Fue por eso que cuando terminó segundo semestre en la Nacional, tuvo que tomar una difícil decisión: Deporte o estudio. “Tuve que retirarme de la Universidad porque la carga era dura, tuve problemas con los profesores y preferí retirarme para enfocarme en el deporte”, reconoce Óscar.

Su primer viaje internacional fue al Torneo de Las Américas de Fort Lauderdale en Estados Unidos, por ser campeón nacional sub18, pero recuerda que “me fue terrible porque estuve súper asustado, desconocido totalmente, creo por la ansiedad de mi primer evento fuera del país, pero me sirvió para afianzar un cupo en la Selección Colombia”, con la que compitió en el Suramericano Sub20 de Bolivia, con medalla de oro individual y de final de maestros. Fue el gran campeón y recuperó la confianza.

Sin embargo, cuando se sentía en un gran momento, llegó un difícil 2007, pues no se clasificó para ninguna Selección Colombia, entonces decidió regresar a la Universidad, se presentó en la Javeriana con el beneficio de ser deportista de alto rendimiento (30% de descuento) y ahora es profesional de diseño industrial, gracias a “que me brindaron más apoyo, tuve más flexibilidad con los horarios y pude completar la carrera”.

En medio de su proceso académico, con 19 años de edad afrontó sus primeros Juegos Nacionales, los de Cali-2008, donde ganó medalla de plata en ternas, integrando el trío B de Bogotá y jugó en el equipo de Bogotá para conseguir su primera medalla de oro de este certamen.

El debut de mayores en Selección Colombia fue un Panamericano en Las Vegas, en 2012, donde “no me fue mal, pero tampoco muy bien, yo era el nuevo del equipo, ni siquiera jugué en equipos, me tocó suelto, porque estaban Jaime Monroy, Fabio García, Jaime González, Andrés Gómez y Manuel Otálora, contra quienes ya había jugado en campeonatos nacionales, pero es duro, porque el nivel es muy alto”, admite.

En Juegos Nacionales de Cúcuta-2012 repitió participación ya con oro en parejas junto con Manuel Otálora, bronce en ternas y oro en equipos. En 2013 jugó el Campeonato Mundial de Las Vegas, donde ganó en ternas una medalla de bronce al lado de Santiago Mejía y Edward Rey, medalla que considera como la más importante de su carrera deportiva porque “jugué muy bien, tuve promedio arriba de 254 y me dio mucha confianza para seguir en la selecciones Colombia”.

La evolución de Óscar continuó en los Nacionales de Tolima-Chocó-2015, en los que ganó en Cali el oro en sencillos, venciendo en la final a Manuel Otálora, así como plata en ternas, oro en equipos y bronce en final de maestros. Con esos resultados ya había ingresado a la élite nacional, con presencia en Ciclo Olímpico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz-2014.

El selectivo

Con 28 años de edad, Óscar es uno de los más jóvenes de la Selección Colombia de Bolo en la categoría Mayores. Andrés Gómez, Manuel Otálora, Santiago Mejía y Jaime Monroy le llevan años de experiencia, pero en este 2017 pudo cumplir un sueño que tuvo desde que lanzó su primera bola: ganarle a los mejores de Colombia.

El Selectivo Nacional es el evento que cada año organiza la Federación Colombiana de Bolo para elegir a los integrantes del combinado nacional que representará al país en los diferentes eventos internacionales durante la temporada. Óscar siempre había dado la pelea para ingresar entre los seis mejores, pero nunca pensó que tan pronto lo iba a poder ganar.

Y no lo pensaba para este 2017 porque el año pasado estrenó bolas, se pasó de Storm a Brunswik, le costó la adaptación, siempre le costaba los primeros días de competencia, mientras se acomodaba en las pistas, pero “fue lo contrario, inicié muy bien, pues tenía la expectativa de estar entre los cuatro primeros para Juegos Bolivarianos, no me sentía listo para ser primero, porque ahí están Andrés y Manuel, pero se me dieron las cosas, jugué bien, ellos no tanto, y cuando me vi de primero, me animé y no solté ese lugar”, aseguró el bogotano.

“Mientras iba primero, empecé a soñar, pensaba en los Juegos Mundiales, que son como los Olímpicos de nosotros, en la Copa Mundo AMF y sentí presión, pero me concentré y al final sentí una alegría inmensa, no lo creía, son cosas que creo pasan una sola vez en la vida, aunque ojalá lo pueda repetir, pero es muy difícil ganarle a ‘Mamo’, Andrés, Santiago, Jaime, y ahora puedo pensar en más de ocho viajes que tengo este año”, dijo Óscar, quien este año ya viajó a el USBC Masters en Las Vegas y tiene planeado jugar torneos en Cali, Guatemala, Río de Janeiro, Lima, México, Kuwait, Santa Marta y la máxima cita, los Juegos Mundiales de Polonia.

“Mi sueño era ganarle a los mejores bolicheros del país, al principio no le veía tan cercano, pero una vez empecé a estar en selecciones Colombia, cada vez que compartía con ellos pensaba que les podría ganar y lo logré, pero me falta mucho, todavía no soy mejor que ellos, aunque sí puedo llegar a ese nivel. Me falta mucha experiencia”, analizó Óscar, quien será el llamado a liderar una renovación en la Selección Colombia masculina de bolos.

“Por ser el más joven del equipo siempre he sentido la presión de que cuando ellos salgan yo deba tomar el liderazgo, pero todo es un proceso de aprendizaje y de ganar experiencia, como lo he venido haciendo al lado de ellos y cada vez he ido mejorando”, concluyó el bolichero bogotano, que a Polonia viajará junto con la bogotana Rocío Restrepo.