Etiquetas

Publicaciones Relacionadas

Comparte En

CATERINE SALTÓ HACIA LA NOSTALGIA…

Caterine salto a la nostalgia

Por:
Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas
Comité Olímpico Colombiano
comunicacionescoc@coc.org.co

A Caterine Ibargüen se le conoce por su gigantesca y abrazadora sonrisa, que esgrime con tremenda facilidad, pero pocos han tenido la ocasión de ver su lado nostálgico, aquel que trae consigo palabras entrecortadas por la emoción y lágrimas imposibles de detener.

Esta faceta tuvieron la ocasión de apreciarla el centenar de invitados al Hotel JW Marriot, de Bogotá, este martes, en la mañana, durante el acto en el cual la atleta presentó a P&G como su nuevo patrocinador.

Fue un encuentro muy diferente a todos los que el mundo conoce, cuando emerge la figura imponente de Caterine Ibargüen. Esta vez apareció la mujer, ese sensible ser humano que está dentro de la campeona, que sólo se asoma, tal vez en su intimidad, y que se esconde mientras ella fabrica su nueva victoria.

“Gracias… mamá”, retumbó en el ambiente. A su lado, en el amplio escenario, su señora madre, Francisca, y en la distancia física, pero en el fondo de su corazón, su abuela Ayola, las dos mujeres que la formaron como persona, y con quienes debió atravesar empedrados laberintos, en su Urabá del alma, antes de surgir como deportista.

Al lado de las dos valientes mujeres, Juan Carlos Trujillo, gerente de P&G en Colombia, Perú y Chile, y el presentador Iván Lalinde, quienes resultaron tan contagiados por la emoción del momento, como el centenar de periodistas e invitados presentes, a quienes se les hicieron continuos nudos en la garganta, porque estaban acostumbrados a la Caterine feliz, pero no a la Caterine nostálgica.

Las lágrimas aparecieron en un momento en que la atleta, como lo ha hecho en incontables oportunidades con los periodistas, recordaba sus primeros años en el deporte y escuchó la voz de su mamá, Francisca, evocar esos primeros años, con especial emoción.

“Yo tuve que irme desplazada a otro pueblo para trabajar, mientras Caterine permaneció en Apartadó estudiando. Aunque estaba lejos, como madre, siempre la sentí muy cerca de mí, sabía si estaba alegre, sabía si estaba triste, si le iba bien o si las cosas andaban mal”, dijo Francisca.

“Dos mujeres, mi madre y mi abuela, Ayola Rivas, formaron lo que soy como persona”, respondió la espigada morena, e irrumpió en llanto. Luego de una breve pausa continuó: “Estas dos mujeres me enseñaron muchas lecciones, como el valor de cada logro, la forma de coronar las metas, la necesidad de que cada cosa se luche,  y que todo llega en un tiempo preciso. A mi mami y a mi abuela,  las amo con mi vida.

“Soy fuerte porque esas dos mujeres me enseñaron, con su ejemplo, a ser fuerte. Tenían que levantarse a las 5 de la mañana y regresar tarde en la noche, para darme lo que necesitaba para crecer como persona y como deportista. Además les sobraban alientos para darme consejos, como ‘haz las cosas bien y lucha por lo que quieres’. Por eso, desde niña, en donde esté, antes de salir para una competencia necesito escucharlas, como necesito pensar en Dios y encomendárselas. Al Señor le entrego a mi familia, le digo ‘dame las fuerzas necesarias para que ellas se sientan orgullosas de mí’. Eso es lo que más me importa, que se sientan orgullosas de mi”.

Después vendrían otros instantes un poco más jocosos, como cuando quiso participar en la primera competencia, y como no tenía zapatos tenis tomó los de su mamá, que le quedaban un poco grandes.

También hubo tiempo para enviar mensajes a las madres de los deportistas: “A ellas les pido que les brinden a sus hijos su apoyo, que traten de darles seguridad y confianza, para que puedan ser unos triunfadores”.

Finalmente se refirió a su postulación como candidata a ser el Abanderado Claro de Colombia en los Juegos Olímpicos Río 2016. Dijo: “

“Es un orgullo estar nominada, al lado de tan excelentes compañeros: cualquiera que sea el elegido nos representará dignamente. Para mí sería un gran placer estar al frente del equipo en esa ceremonia. Esto me llenaría de más motivación. Sería un gran honor poder portar la bandera de Colombia en Río.

Además de su señora madre, a Caterine la acompañó Alexander Ramos (foto) su esposo y compañero en los últimos 15 años.

Luego de presentar la campaña, la atleta antioqueña viaja a Doha para iniciar este fin de semana la temporada 2016 de la Liga Diamante, que ha ganado durante los últimos dos años.