SEBASTIÁN VILLA UNO DE LOS TALENTOS A LOS OLÍMPICOS DE RIO: Jul06

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SEBASTIÁN VILLA UNO DE LOS TALENTOS A LOS OLÍMPICOS DE RIO:

Sebastián Villa

Por:
Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas
Comité Olímpico Colombiano
comunicacionescoc@coc.org.co

Cuando tenía siete años de edad, ya había pasado por bicicrós, gimnasia, patinaje y natación carreras, lo que le obligaba a tan temprana edad a ser un futuro deportista de alto rendimiento, pero debía elegir a tiempo el deporte en el que se iba a especializar, si quería llegar a unos Juegos Olímpicos, sí, porque a esa edad Sebastián Villa Castañeda ya soñaba con los aros de colores.

Doña Olga Castañeda fue quien lo impulsó. Ella lo despertaba, lo llevaba –a veces obligado–,  lo esperaba y volvía a llevarlo a casa. Siempre estaba con él y lo apoyaba, sin embargo, cuando lo invitaron a entrenar clavados, sí se opuso, porque Sebastián no era capaz ni de mirar por el balcón del apartamento o por las escaleras del edificio. El niño le tenía miedo a las alturas.

“Un día un entrenador de clavados fue a la ‘UdeA’ a buscar talentos y me dijo que tenía condiciones para ser un buen clavadista, pero mi mamá no iba a dejarme porque le tengo miedo a las alturas, entonces decía que para qué iba a ir, si me iba a dar miedo tirarme de cualquier plataforma”, recuerda Sebastián, quien se entusiasmó con el deporte y el primer reto fue convencer a doña Olga, quien con tal de ver feliz al pequeño talentoso, lo apoyó.

Del temor a las alturas, que todavía tiene, Sebastián reconoció que  “fue un proceso largo. Lo aprendí a manejar solo en clavados. Cuando mi mamá dijo que estaba bien, que sí quería, podía intentarlo, ella fue la que estuvo siempre a mi lado”.

Cuando comenzó, todo fue relativamente fácil, porque los primeros saltos eran desde la orilla, para luego subir a uno, dos y tres metros, cada vez tenía que ir subiendo más, por eso la clave, además del talento, fue que “desde pequeño he sido muy confiando de mí mismo y siempre era el primero del grupo que decía yo me tiro, un año después tuve que tirarme de la plataforma de 10 metros y estaba de noche, pero me dijeron que tenía que hacerlo para ganar, lo pensé un rato y me tiré”, contó Sebastián.

Sin embargo, esa primera experiencia no fue alentadora, porque “caí sentado en ese clavado y me salieron dos morados en las piernas”, un duro golpe para iniciar a esa altura, en la que ahora es su especialidad y se encuentra clasificado para sus segundos Juegos Olímpicos, los de Rio-2016.

“Volverme a tirar hizo que cada vez aprendiera a manejar mejor ese miedo y hoy si estoy en la plataforma y veo la piscina abajo, sé muy bien lo que tengo que hacer, pero no me gusta mirar por los balcones de un apartamento alto y mucho menos sentirme desprotegido a gran altura”, asegura Sebastián, quien tiene un par de sueños para retar ese temor: “Sueño tirándome en paracaídas y visitando un parque en Canadá, donde hay un mirador de cristal a 280 metros de altura”.

Con siete años, el camino empezó para Sebastián, quien a los ocho años integró la primera Selección de Antioquia, lo hizo con meses de entrenamiento, frente a niños que ya llevaban un par de años practicando la disciplina deportiva y en su debut nacional se colgó su primera medalla de oro, por eso sintió que “desde ese año siempre quise ser mejor cada día y seguí trabajando”, para integrar su primera Selección Colombia a los 11 años de edad.

Cinco años después, Sebastián sorprendió con una gran actuación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez-2010 con una medalla de plata y dos de bronce, pero justo cuando cumplió la mayoría de edad, se encontraba en una competencia en Londres, que le permitió cumplir el sueño que nació cuando era un niño: los Juegos Olímpicos. El 21 de febrero de 2012 festejó 18 años y cinco días después se clasificó para las justas brasileñas.

En Londres-2012 fue 21 en trampolín tres metros, quedó cerca de los 18 que avanzan a la semifinal, y 22 en la plataforma de 10 metros, a la que regresará cuatro años después para Rio-2016, pero junto con Víctor Ortega, para hacer equipo en la modalidad sincronizada.

“Luego de mi participación en Londres me puse como objetivo personal volver a unos Juegos Olímpicos a superar lo realizado allá y a ser protagonista. Hoy, a un mes, la ilusión es grande y estamos trabajando para competir en el grupo de los mejores deportistas del mundo en cada deporte. Tenemos que estar a la altura del evento y darle las alegrías que nuestro país y cada colombiano se merece”, dice con seguridad el hijo de Olga y Hernán.

Por estos días, Sebastián se encuentra en Italia, concentrado con el equipo colombiano de clavados para afrontar el Grand Prix final, previo a los Juegos Olímpicos: “La preparación va muy bien, en los últimos meses hemos tenido dos competencias importantes y eso nos ha ayudado a planear y preparar bien los entrenamientos, enfocándonos en lo que debemos corregir y fortalecer”.

El hermano menor de Santiago y Daniel, también tiene un gusto particular por la administración y el derecho, carreras que inició, pero no continuó por falta de tiempo, por eso ahora estudiará desde este segundo semestre de 2016 a distancia en el Politécnico Grancolombiano, ya está inscrito en la facultad de administración de empresas, porque espera después del deporte activo, pensar en administrarlo, en se dirigente.

“Clavados es mi vida. He conseguido mucho en este deporte, la piscina donde entreno es mi casa y también me ha hecho la persona que soy. Es un deporte muy bonito y no creo que pueda dejar los clavados, obviamente en un par de años no voy a seguir saltando, pero con toda seguridad seguiré involucrado en el deporte. Lo que ha hecho Paulo Villar, el representante de los deportistas en el COC, es un ejemplo de vida”, reconoció Sebastián, quien admira a Orlando Duque, pero no se ve saltando a esa altura: “Me gusta pero lo disfruto mucho como espectador y apoyando a Orlando”.