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Comité Olímpico Colombiano
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Así tituló la organización de Tokio 2020 la historia del atleta colombiano Anthony Zambrano, donde cuenta la vida del guajiro, sus experiencias, vivencias y su sueño de llegar a Tokio 2020 como uno de los hombres más rápidos del mundo.

«Soñar en pequeño es una hipocresía. Hay que soñar en grande», dice Anthony Zambrano. Con esa filosofía, logró la plata en el Mundial de Doha 2019 en 400 m y aspira a una presea en Tokio 2020.

La historia de Anthony Zambrano la ha podido construir, montar y pintar él mismo. Literalmente. A continuación, algunos apartados de una de las entrevistas más llamativas y particulares que ha hecho la organización a un atleta colombiano.

Tiene 22 años, unos Juegos Olímpicos a sus espaldas y una medalla de plata lograda en el Mundial, pero también una trayectoria profesional de lo más diversa.

“En esta vida he hecho muchas cosas ya: bicitaxista, mototaxista, albañil, pintor, mecánico… Nunca me arrepiento de haber probado todo eso porque esos sacrificios pusieron su gotica para poder luchar y obtener lo que tengo, porque siempre que salgo a correr pienso de dónde soy, de dónde vengo, cómo llegué a esto», reconoce el atleta para Tokyo2020.org.

Crecer en Colombia no es fácil y pronto hay que ganarse la vida. Pero él siempre ha mantenido vivos sus sueños. “A mí me ha tocado duro en esta vida y poco a poco todo se ha ido blandeando. Es como la masa: tú vas echando agua y agua, todo se ablanda y así hasta que uno se hace una arepa. Así es la vida. El diamante en bruto uno lo va puliendo hasta que brilla”, dice.

Para que los dos diamantes que tiene como piernas comenzaran a brillar de verdad hubo una persona clave, su madre, quien lo crió sola y siempre ha fomentado los sueños de su hijo. “Mi mamá ha sido mi inspiración. Ella luchó desde que yo era pequeña, se mataba muy duro trabajando por mí como ama de casa. Gracias a Dios ahora ella puede descansar porque yo le puedo dar una buena vida. Eso ha sido mi motivación siempre”, reconoce Zambrano.

De hecho, es ella la que tiene todas sus medallas y trofeos. “Todas las medallas son para ella, yo no tengo medallas, siempre me las roba, yo solo voy a competir. Ella tiene todas las medallitas bien acomodadas”, bromea el atleta colombiano.

Ahora le falta una medalla con la que seguir soñando: la Olímpica. Ya cuenta con la experiencia de haber estado en unos Juegos. Con solo 18 años, el colombiano participó en los de Río 2016 en la prueba de relevos 4×400 m.

Para llegar a ellos, otra persona tuvo que entrar en su vida. Su entrenador (profesor, como él le llama), Nelson Gutiérrez. “Doy gracias a Dios por ponerlo en mi camino. Me ha ayudado muchísimo. Gracias a él he logrado casi todos mis sueños: ir a una Diamond League, a muchos meetings y países a competir… Cuando yo lo conocí, en España, me llevó a un meeting en Barcelona y fui elegido por Colombia para el relevo. Mi recuerdo es muy lindo», narra Zambrano.

Anthony Zambrano resurgió

«Estuve a punto de dejarlo, pero mi madre me apoyó y me ayudó a recuperarme”.

Esto le ha permitido volver a creer en ese sueño de Tokio, aunque dice que no quiere desvelar cuál es su meta en los Juegos del próximo verano: “Yo no hablo mucho porque me gusta dar sorpresas”. El deporte me ha alejado de los malos pasos.Me siento feliz por ser deportista en mi país “Para mí es un placer motivar a los chicos porque aquí hay mucha violencia, malos caminos, malos pasos… Me gustaría que vieran que, si yo pude, ellos también. En mi caso, el deporte me ha alejado de los malos pasos. Me siento feliz de ser deportista en mi país. Mi país es feliz por cómo compito”.

Pero Zambrano no da buenos pasos en la pista, sino también fuera de ella. Para él, esta es la manera de ser un deportista completo. Además, por supuesto, de soñar siempre.

“A mí me gusta soñar en grande. Soñar en pequeño es como una hipocresía. Yo siempre quería algo grande. Mi profesor Nelson me explicó que un buen deportista no solo se forma en la pista, sino también en la calle, como buena persona, con buena educación».

Y ahora esos pasos le llevan a querer dar lo mejor de sí en los 400 metros en Tokio 2020, y sabe el trabajo y esfuerzo que aún le queda por delante.

«En esta vida hay que hacer miles y miles de cosas para lograr una sola. Si Usain Bolt necesitó cuatro años para bajar unos segundos su marca, yo también tengo que hacer sacrificios para lograr mi objetivo, que es ganar una medalla Olímpica”, expresó.

«Mi hobby son las motos y en esta cuarentena he desarmado mis motos, las he restaurado y puesto lindas. El día que yo me retire del atletismo, pondré mi taller», reconoce.

Porque sin duda Anthony Zambrano sigue teniendo mucho de aquel joven que decidió salir de Colombia para soñar en grande. Para no soñar con hipocresía.

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